El talento humano es, sin duda, uno de los pilares que sostienen el crecimiento del Parque Empresarial El Pla. Más allá de su infraestructura moderna y su ubicación estratégica, el éxito del parque se fundamenta en la capacidad de las empresas para contar con trabajadores cualificados, motivados y preparados para un entorno productivo en constante evolución.
En la Ribera Alta existe una sólida tradición de formación profesional especializada, que ha sabido adaptarse a las demandas cambiantes de los sectores presentes en el parque. Centros educativos y empresas mantienen una comunicación fluida y una colaboración estable, con el objetivo de ajustar los perfiles formativos a las necesidades reales de la industria. Esta relación garantiza una mano de obra técnica altamente preparada, capaz de integrarse de forma inmediata en entornos logísticos, productivos o tecnológicos.
Los programas de formación dual desempeñan un papel fundamental, ya que combinan teoría en las aulas con prácticas directas en empresas del parque. Gracias a ello, los estudiantes adquieren experiencia real en áreas como logística y transporte, mantenimiento industrial, electromecánica, administración o gestión empresarial. Las compañías, por su parte, pueden incorporar talento joven que llega con conocimientos actualizados y familiarizado con la dinámica del sector.
Esta sinergia entre tejido educativo y empresarial genera un círculo virtuoso: El Pla no solo crea empleo, sino que impulsa una nueva generación de profesionales locales, fortaleciendo la economía de Alzira y de toda la comarca. Además, contribuye a frenar la fuga de talento, ofreciendo oportunidades laborales cualificadas cerca del entorno de origen.
En un contexto donde la innovación y la adaptación continua son esenciales, El Pla se consolida como un ejemplo de cómo la colaboración entre empresas y formación profesional puede convertirse en una auténtica ventaja competitiva y en un motor de desarrollo para el territorio.







